Todo comenzó la mañana del 13 de Mayo. Cuando me desperté,
mi papa me dijo que habían llamado del canal Ritmoson Latino
para un concurso de Amaia Montero. De inmediato sentí una
emoción indescriptible, pues yo sabía perfectamente de que
concurso se trataba; los premios Orgullosamente Latino,
donde el fan es el encargado de entregar la estatuilla al
artista ganador.
Al medio día, un poco nerviosa, marqué el teléfono. Una
señorita llamada Cynthia Bermúdez (quien mas tarde sería con
quien compartiría este maravilloso viaje) me hizo una serie
de preguntas acerca de la trayectoria de nuestra querida
Amaia. En seguida me pidió que enviara un video demostrando
mi fanatismo, y una vez enviado debía esperar hasta el 20 de
Mayo para conocer los resultados. Debo aceptar que fueron
los días mas largos de mi vida.
Por fin llegó el tan anhelado 20 de Mayo, en la transmisión
de “Sin Reservas” dirían el nombre de la afortunada
ganadora. Cuando escuché que los conductores del programa
decían mi nombre anunciando que era yo la ganadora; grité de
la emoción y lloré de felicidad al saber que mi sueño se iba
a ver cumplido en tan solo unos días. Fue una sensación que
me es imposible explicar con palabras, nunca había sentido
algo así en toda mi vida. De inmediato di gracias a Dios por
esta oportunidad.
Días después se comunicaron conmigo para decirme que el 27
de Mayo vendrían por mi para llevarme a la Ciudad de México
y de ahí partir a San Sebastian, España. Mi emoción aumentó.
Pues todos sabemos que ahí; en San Sebastian, Amaia comenzó
su carrera artística a lado de los chicos de la Oreja de Van
Gogh, para once años mas tarde convertirse en la autentica
solista que es hoy.
Llegó el miércoles 27 de Mayo y trataba de hacer mi día
normal tal como me lo había pedido le gente de Ritmoson
Latino, algo que me costó un poco de trabajo. Pues, ¿quién
puede hacer su día normal, si esta a punto de viajar al otro
lado del mundo para cumplir el sueño de conocer a su artista
favorito? Honestamente creo que nadie.
Fui a trabajar como lo haría en “un día normal”. Cuando
llegó la hora de ir a comer, fui a mi casa. Subí a mi cuarto
y cuando abrí la puerta, me encontré con José Iorio
gritando; “¡Sorpresa!” y una cámara captando la reacción en
mi rostro. En seguida me pidieron que mostrará toda mi
colección de Amaia; discos, singles, pósters, cancioneros
hechos por mi, carpetas llenas de información sobre Amaia y
su trayectoria con la Oreja y mis dos pequeños perros; Buba
y Mafalda.
Les mostré también algunos de los regalos que yo misma hice
para Amaia y un póster gigante al que solo le hacía falta
una sola cosa; la firma de Amaia Montero.
Fuimos a un pequeño recorrido por mi ciudad (Irapuato) donde
visitamos algunos lugares importantes del centro. Irapuato
es famoso por su producción de fresas, por lo que lleve a
José y a Daniel a que las probaran y se deleitaran con su
rico sabor.
También visitamos Guanajuato, una ciudad que queda a tan
solo treinta minutos de Irapuato y es patrimonio de la
humanidad por la cantidad de sitios históricos que se
encuentran en ella. Recorrimos el famoso “Callejón del
Beso”, la Alhóndiga de Granaditas , el Teatro Juárez y el
Pípila.
Y por ultimo nos deleitamos con comida típica en un
restaurante ubicado justo en centro de la ciudad.
Después de este largo recorrido regresamos a Irapuato,
donde Ritmoson Latino en complicidad con mis padres,
familiares y amigos me tenían otra sorpresa. Llegamos a un
lugar oscuro y justo cuando entramos; las luces se
encendieron, al mismo tiempo que “Quiero Ser” comenzaba a
escucharse y las personas ahí reunidas comenzaban a
aplaudir. Era una fiesta sorpresa decorada con pósters de
Amaia, fotos mías y por supuesto ambientada con su música.
Cenamos comida típica mexicana y como postre; fresas. Para
que después José me diera la sorpresa de la noche; puso en
mis manos la estatuilla de “Solista Latina del Año”. La
estatuilla que viajaría conmigo en tres aviones distintos.
La estatuilla, de la que yo era la única encargada y
responsable de cuidar desde ese momento, hasta que llegara a
manos de nuestra queridísima Amaia el día de la entrega.
Al día siguiente (Jueves 28 de Mayo), volamos a la Ciudad de
México un poco cansados. Me hospedaron en un hotel muy cerca
del aeropuerto para el Viernes 29 de Mayo volar hacia
Madrid. Fue un vuelo de aproximadamente doce horas y
bastante inquietante sabiendo que cada vez estaba mas cerca
de mi sueño.
Llegamos a Madrid el Sábado 30 de Mayo a las doce del día
(hora ya de España) pero aun no terminaban los vuelos. Nos
faltaba el ultimo y mas importante. El avión que nos
llevaría a Cynthia, Hugo, Daniel, José y a mi a nuestro
destino final; San Sebastian.
Desde el avión pude apreciar con facilidad algunos de los
maravillosos paisajes; el mar y el monte Urgull, conocido
por mi únicamente mediante fotos de Internet.
Llegamos al hotel en San Sebastian alrededor de las cuatro
de la tarde y después de darnos un baño salimos a buscar un
restaurante. Caminando encontramos un lugar llamado “Ardandegi”,
donde los dueños fueron muy amables y comenzamos a probar
platillos típicos de la cocina vasca. Todos deliciosos y
completamente diferentes de los que acostumbramos en México.
Una vez llegada la noche regresamos al hotel para dormir,
descansar y sobre todo prepararnos para las sorpresas que
nos estaban esperando. Al día siguiente (domingo 31 de Mayo)
salimos muy temprano con rumbo a Bilbao, al llegar tomamos
un ligero desayuno para después comenzar a recorrer una
pequeña parte de la ciudad. Tuve la oportunidad de estar en
lugares asombrosos como el museo Guggenheim, donde yo sabía
que Amaia había estado alguna vez.
Después de pasar algunas horas en Bilbao, regresamos a San
Sebastian para ir a conocer diversos lugares. Yo moría por
conocer el Monte Urgull que menciona Amaia en la canción “La
Chica del Gorro Azul”. Subimos hasta llegar a la parte mas
alta y quedé maravillada con la vista panorámica que se
tiene desde ahí. Se puede ver todo San Sebastian, el mar se
ve de un color azul muy bonito y definitivamente es una de
las cosas mas bellas que mis ojos han podido ver hasta
ahora.
De ahí bajamos a la playa, había bastante gente, era un día
soleado e incluso nos comentaron que estábamos de suerte ya
que en días pasados había estado lloviendo. Seguimos
caminando sin rumbo hasta que topamos con la Iglesia del
Buen Pastor. Una construcción preciosa, antigua y sumamente
alta. De hecho recuerdo haberla visto desde el Monte Urgull.
Notamos que la mayoría de las casas y los edificios tenían
un gran numero de balcones. Nos explicaron que esto se debía
a que hace mucho tiempo cuando se realizaban las corridas de
toros en las calles, los propietarios de las casas rentaban
los balcones para que la gente disfrutara del espectáculo.
Se acerco la hora de la cena, y decidimos regresar al mismo
restaurante; “Ardandegi”. Nuestra sorpresa fue justo antes
de entrar al restaurante, se acerco una chica a saludarnos.
Cuando comenzó a presentarse quedé asombrada al saber que
era la manager de Amaia. Me pidieron que entrara al
restaurante para que ellos se pusieran de acuerdo para la
sorpresa que me tenían preparada para el día siguiente.
Entré, y la música que sonaba en ese momento era también de
Amaia. De verdad que hubo un momento en que por muy poco se
me salían las lagrimas de la emoción; cada día se nos
presentaban mas casualidades que iban haciendo el viaje mas
interesante y sobre todo inolvidable.
Al terminar la cena nos fuimos al hotel y desde ese momento
hasta el momento de la entrega; todo fue una total sorpresa
para mi, ya que yo no sabía nada acerca de cómo o en donde
entregaría la estatuilla, lo cual definitivamente hacia
mucho mas emocionante todo.
Nos fuimos todos a dormir, yo la verdad ni pude dormir de la
emoción. Me desperté muy temprano (lunes 1º de Junio) y bajé
a desayunar, pero supongo que por la misma emoción y los
nervios de saber que ya estaba muy cerca en cuestión de
tiempo y espacio de conocer a Amaia ni siquiera hambre
tenía.
Minutos mas tarde todo cambio totalmente; me dieron la
sorpresa de que la entrega se llevaría acabo en Francia.
Salimos del hotel pero esta vez con rumbo a Francia.